RESEÑA DEL LIBRO PAÍS
DE PLOMO PRIMER CAPÍTULO (JUANITA DE LEÓN)
¿Qué es la
verdad? Toda persona, a menos que sea un ente sin ambición y sin conciencia, a
menos que sea un cretino, debe dar respuesta a esta pregunta fundamental. Es
una tarea ineludible, la condición racional del ser humano le exhorta a dar
solución a este perentorio interrogante. Una verdad a medias, es una mentira
completa, por eso se le concede valor al hecho de conocer la verdad a plenitud,
sin reservas. Los aspectos escondidos de la realidad colombiana constituyen la
unión de criterios de esta presentación, revelando la verdad de un país que
sufre los estragos de una guerra lenta pero progresiva, una guerra que nadie
apunta a ganarla. Pero aún, con todo y esto, Colombia es un país que sabe sacar
lo mejor de sí mismo, es resistente como el plomo.
La verdad, es una cualidad de la realidad: si existe,
es verdad; si no existe […] no es verdad. La mayoría de colombianos son
partícipes de una realidad que nunca forjaron, no obstante, se ven involucrados
y no precisamente llevando la mejor parte. Miles de familias sufren las
consecuencias de las disputas territoriales para apropiarse del oro, del
petróleo o la coca, los desplazamientos forzados, entre otros. Sin embargo, el
concepto de “verdad” emitido por los superintendentes del estado no es
congruente con la realidad de miles de colombianos.
Respecto a la toma de peque, municipio escondido en la
cordillera occidental a 226 kilómetros de Medellín es preciso resaltar algunos
sucesos absurdos y desgarradores que definen desde un enfoque local la índole
del conflicto armado en Colombia, así como los motivos que inspiran las
disputas territoriales entre las guerrillas y los paramilitares.
Los seis mil o más desplazados congregados en el
parque central forzados por paramilitares a abandonar sus tierras debido a las
pretensiones del recuperar el corredor de occidente que une el corazón de
Antioquia con Urabá y el mar con el fin de asegurarse la entrada de armas y
salida de coca, la señora que fue asesinada por mercar 3 veces en un mes,
acusada de abastecer a la guerrilla, la obligación a Jaime Giraldo y a sus
compañeros a hurtar el ganado de las fincas, el robo a Virgilio David de cien
reses que constituían su patrimonio, acumulado durante 45 años de vida, la
aprehensión y agresión al administrador de la finca de Virgilio, fueron sucesos
ignominiosos ocurridos en Peque (Dpto. de Antioquia) como muchos otros,
perpetrados por las autodefensas en distintos territorios de Colombia. Desde la
perspectiva del autor, el precio de las aspiraciones paramilitares para
recuperar o dominar territorios no puede justificarse con las cesaciones de
vidas de personas inocentes, el desmedro de las condiciones naturales, la
modificación forzosa de las formas de vida. No, no, por lo menos aquí, el fin
no puede justificar los medios. La vida y la dignidad, son principios que están
por encima de cualquier corrompida pretensión humana.
Luego Dios le dio al pueblo la siguiente instrucción:
-No cometas asesinato- (Éxodo 20:1,13).
La guerra no comienza cuando se hace el primer disparo, o cuando se
lanza la primera bomba. La guerra se inicia justo en el momento en que las
personas dejan de ser guiadas por principios nobles y elevadores y dan lugar a
negros motivos e impulsos. Si el punto de referencia de cada hombre y mujer lo
constituyeran las leyes Divinas, muy seguramente se entendiera el papel de las leyes
de los gobiernos como instituidas por Dios, entonces muchos males no tendrían
cabida.
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