Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4: 5)
[...] Las multitudes corren detrás de nada, pues se apartan de Dios en busca de sus propios intereses pasajeros, quieren tener vida en abundancia pero desprecian al autor de la vida [...]Estas fueron algunas de las palabras que Dios me permitió compartir con el peluquero venezolano que muy amablemente procedió a dejarme como nuevo, "el veneco" como de confianza lo llamé cuando solicité el servicio se mostró condescendiente con la palabra que le compartí mientras pasaba máquinas y tijeras por mi cabeza y hacía cortes. Por momentos solo asentía con su cabeza y por momentos hablaba.
Luego de desayunar, fui a la barbería sin haber pensado siquiera en lo que Dios estaba planeando; Él quería no solamente que fuera a peluquearme sino a compartir el evangelio con el barbero. Lo que comenzó como una simple conversación de trabajos y pasiones se convirtió en una charla espiritual y al final, "el veneco" me afirmó: "lo mejor de todo no fue como quedaste, sino haber escuchado esa palabra". Luego me despedí y en el trayecto hasta la casa venía pensando en la grandeza de Dios y en el cumplimiento de sus promesas, pues recordé que muy de mañana le pedí en el momento de la oración que deseaba hablarle a alguien de su amor y entonces le agradecí por aquello. A través de esto, Dios hizo de este día normal un día excepcional.
Se necesita hablar más de Dios, de la ciencia de la salvación, de la eterna esperanza que brinda paz al corazón. Invertir el tiempo en conocerlo todo y prescindir de lo esencial es también otra forma de malgastar la existencia.
La Biblia señala de forma inspiradora la importancia del tiempo: Enséñanos oh Dios a entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría. (Salmos 90: 12)
28/11/17
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